Desde la ventana.

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IMG-20131008-WA0005Pedaleando aprendí, entre otras cosas, a estarme quieto.

Quietos, quietos, nunca estamos, siempre pasa algo, entonces estar quieto es estar pasando un período en el que no se quiere estar. Me explico, el otro día sin luz ni linterna ni libros ni sueño, encerrado en el saco, si salía el brazo se enfriaba, salgo, me pongo ropa, recorro las tablas viejas donde antes se secaba la paja y me siento en la ancha ventana, hay algo de paisaje, unos pocos arboles, una cerca de piedra, la silueta de unos cuervos al contraluz naranja del cielo en el pueblo y en lo alto el perfil oscuro de unas montañas, más oscuro que el otro cielo tras ellas, alguna nube, unas pocas estrellas…

Cortázar tiene razón, ninguna naturaleza resiste más de cinco minutos la mirada, quién dice cinco dice veinte, me ahogo, con el aire respiro un poco más, retraso el momento de volver al saco, vuelvo, me relajo, y aún queriendo que pase el momento me zambullo en el, escucho el silencio de plomo, el ulular continuo de algunos buhos, respiro  el polvo de serrín, aspiro mi saco, acepto la inmovilidad que el gusano exige, como subiendo un puerto, como corriendo una maratón, mantengo el ritmo, esto también pasará.

Abré la biblioteca tras las vacaciones, compró un buen frontal con provisión de pilas,  ya no me siento quieto, ahora lo que cuesta es madrugar, leyendo no quiero que el ahora se escapé, me molesta el sueño, y aceptó finalmente que debo dormir, tras una negociación: – Mañana seguimos.

Pedaleando aprendí entre otras cosas a seguir pedaleando a mantener el ritmo a aceptar donde se esta y poco a poco, giro a giro subir ese maldito puerto, en parte sin pensar mucho en lo que significa el puerto, en parte aislándome dentro de las sensaciones del cuerpo, para ayudarlas, para quitar peso de esta pierna, mantener el equilibrio, relajar las muñecas, sostener la linea recta.

Esto también pasará

Ahora no pedaleo ¿Soy por ello menos libre? Obviamente la libertad no puede tener nada que ver con él movimiento, eso es aplastante cuando se piensa, sin embargo no lo siento así.

Pedalear permite llegar a donde se quiere, salir de donde no se quiere estar, acelera el tiempo y el tiempo estancado se pasa dando pedales.

La quietud depende de las horas para que lleguen las cosas, no se avanza hacia ellas.

Tiene que ver con ser hiperactivo, Xana me lo ha enseñado.

Ella es capaz de prestarme atención cuando la llamo, es capaz de hacerlo durante unos minutos si estamos solos si es de noche y estamos dentro del establo. En el campo por el que siempre paseamos y qué conoce su atención se reduce a apenas unos segundos, en los espacios nuevos le presta atención a todo a la vez, mira a todos lados, se gira varias veces, levanta el hocico, lo agacha, me escucha con una oreja y con la otra escucha al cuervo…

Y cuantas veces yo he hecho lo mismo, incluso diría que me es más fácil prestarle atención a alguien si estamos caminando, escucho mejor y recuerdo mejor lo que me dice si tengo los sentidos empeñados en varias cosas.

Adoro la escalada, los puertos, los buenos libros y el buen sexo porqué hasta el momento son las únicas actividades que me han obligado a empeñar todos mis sentidos, todo mi cuerpo en lo que estoy haciendo, son las únicas cosas que me han metido de lleno en el presente concentrando toda mi energía.

Sentirme entero en el ahora.

Cuando tengo un plan soy persistente, constante, muerdo y no suelto, se estarme quieto, pero no sin libros, ahora tengo un plan, solo que yo no tengo planes, tengo sueños.

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Urriellu

ImageEstaba en el camino del norte, hacia Santiago, disfrutando de una bella, bellísima y cálida compañía, subímos, ella a pie y yo empujando la bicicleta, pase un par de días disfrutando del paso de mis botas, cargando a la Chala al hombro, para variar, para que no piense que solo ella me trasiega.

Un camino de esos que adoro, serpenteando entre colinas verdes, el cantábrico a un lado y el amanecer rosáceo asomando a nuestras espaldas,  sobre la loma apareció, aquella muela entre dientes aserados, único y característico, un hombrecillo lo señalo y a mi ya me corría la lágrima:

– Aquel, a lo lejos, el del medio es el Urriellu…

No hacía falta, un túnel que se estrechaba, como si la misma mole hubiese decidido desplazarse y ponerse frente a mi mirada ocupando el espacio, tengo una carpeta en el ordenador, se llama sueños de roca, fotos de montañas que quien sabe si un día subiré.

La murciana al mallo visera en Riglos fue la primera que conquisté.

Al Urriellu, la vía sueños de invierno queda pendiente, pero la cima ya la he hollado.

La tibia aún me molestaba, le comenté que quizá la acompañaba a Santiago, así al volver ya estaría fuerte.

El día que nos separamos, cansado de empujar me adelanté en La Chala, ella cogió un desvío y yo espere en vano, al final la llamada de la tierra pudo más, nos saludamos en un mensaje y a la mañana siguiente giré el manillar hacia picos.

– Cuando Baje, vuelvo a El Camino y te alcanzo. ¡Cuantas veces en este viaje me habrán recordado las Nornas (Tejedoras míticas que hilan el tapiz de nuestro destino según los vikingos) no debo prometer nada al futuro!

Entre en sus dominios, tranquilo,  el valle suspiro,  oí latidos, como tambores en la roca, un susurro, no claro, no en palabras, la imagen difuminada de un sonido entrelazada en el viento, una de esas cosas que se oyen con el pecho.

– ¡Bienvenido, te estábamos esperando!

Y la lágrima volvió a asomarse al ojo (¡Últimamente estoy de un ñoño subido!)

Paré en el primer bar de Arenas, embargado de esa dulce melancolía de aun sentir otra piel en la mía y ese embrujo  de lo incierto que me espera.

– Mira, ¡Acaba de entrar un tipu duru, duru!, Joder macho, y ¡con guitarra! ya tenemos música.

– Déjale tranquilo – dice la camarera mientras mira con reproche a un tipo enorme, que acompaña a dos amigos no menos pequeños, levanta la copa en un gesto que me recuerda a algún ancestro de largo bigote y barbas.

Assur, el asturiano, se me acerca, me choca la mano en un gesto capaz de derribarme si no hubiese encajado la cadera, para recibir la acometida con mano firme.

– …Si un año…-

– Duru, duru, joder, esto tenemos que hacer nosotros, dejarlo todo y salir, tomate algo, que luego te subimos a Poncebos en la furgoneta…

– ¿Cabrá la bic..?

– ¡joder, no va a caber!

Y descojonados súbimos a la furgoneta, y me enseñaron la entrada al camino del Urriellu, y a la ruta del Cares, y la fuente donde lavarme, y me dio la llave de una cuadra con pulgas como garbanzos y techo que se caía, donde pude dejar a La chala, que no tiene sangre para que la piquen, y mis cosas colgadas de una cuerda, mientras paseaba y sesteaba.

– Duru, duru, descojonándose decía l despedirse…

Al día siguiente sestee, escribí, me embelese con el paisaje y baje a comprar, al otro hice la ruta del cares, y quede extasiado a cada paso, en Caín filme un video aguantándome el sollozo, pensando.

– ¡Me quiero quedar aquí un larga temporada!

Se lo comenté a Assur comiendo un kilo de cabrales, literalmente, mientras se descojonaba, diciéndome.

– Cuidau que con este quesu, luego vas a ver a las cabras con otros ojos, que esto es bueno para…- Termino levantando el brazo con gesto evidente.

– ¿Qué te ha gustado esta tierra, normal, engancha, mira, ¡yo no he salido de aquí! – mas risas. – Yo me ocupo ¿No tienes prisa verdad?

Y pase dos días más paseando, y evitando el Urriellu, sentía cierto temor  tan solo acercarme. como si la montaña me fuese a mirar desde lo alto, arrugarme la nariz y decirme

-¿Donde vas niñato?

Al final acompañe a una pareja vasca, llegue a su base y la impresión casi me aplasta, ¿pero como cojones voy a subirme yo ahí? escribí una nota y me hice las de villadiego, me voy a hacer la ruta circular, total si no hay escaladores con los que subir, nah para que voy a esperar.

Y por el camino de huida una suiza, preciosa me para, me dice que va sola, que hay cosas que no se atreve a hacer, me sonríe, etc. decido que la acompaño y bajo con ella de nuevo a la base del Picu, y al llegar al refugio, se me acercan unos con los que había charlado y me dicen, mira allí (unos chicos estaban acampando) esos van a escalar.

No hacía falta que me lo dijera: Solo los escaladores suelen dormir y comer en mitad de una ante cima a dosmil metros teniendo un comedor calentito a doscientos metros.

y nada, poco más hable con la suiza, el cebo del destino ya había servido, y el anzuelo ya estaba colocado bien al fondo de mi garganta.

URRIELLU:

Lo bordeamos y la niebla se despeja para mostrarnos un mar de nubes rosas, con el amanecer, nos metemos por el camino complicado, unos nos adelantan, ya en la base mirando el  magnífico anfiteatro de la directa de los martínez, la vía mas asequible, para ir conociendo la escalada en esta caliza, y los tubos de órgano, típicus típicus del picu.

Comienzan las coñas.

¡Como me gusta escalar con gente que cuanto más miedo tiene, mas chistes gasta!

– Pues si, por ahi vamos a subir…

El guía con una pareja de zagales asturianos que nos ha adelantado, comenta que no, que la niebla nunca sube.

Hay tres cosas que nunca hay que decir en la montaña, pero una con la QUE JAMÁS HAY QUE METERSE.

No va a llover, nah, pues tampoco hace tanto frío, si el viento sigue así tampoco es para tanto, la niebla nunca sube. ¿me seguís?

Esto es decirle a Thor, un tipo con un martillo y un concepto de la masculinidad viril un tanto prehistórica: – ¡No hay cojones, a que no soplas más fuerte!

Pues mira si los hubo, y la niebla subió, y subió, y nosotros escalando,  al menos veíamos el paso siguiente.

Y tuve como no varias ocasiones para preguntarme que cojones hacía metido ahí arriba, en vez de intentar ligarme a la suiza, cosa claramente más confortable.

– Has dejado escapar la oportunidad de tu vida se descojonaba uno.

El primer largo fácil de equipar es el más exigente por un pasito, que con cautela y ojo, pensando vamos, se resuelve bien.

El segundo largo un diedro estupendo, donde mandamos a nuestro equipador experto, para que nos diera unas lecciones de fantasías. Con joyitas como friends que se salían y fisureros en grietas paralelas, en fin, el diedro, lo mas fácil de equipar de la vía, es un buen lugar para aprender a meter cacharros, aunque recomiendo haber metido bien al menos uno en la vida antes de escalarlo 😉

El tercer largo, el mio, como no, me fui de excursión, cosa que ya me viene ocurriendo de largo en la montaña, que si para la derecha, que si para la izquierda, menos mal que soy aficionado a poner la cuerda, una a derechas y otra a izquierdas, porqué si no con mi afición a las excursiones, aun así, me comí una fricción de tres pares, volviendo en travesía de diez metros a la reunión que por supuesto me había saltado.

Una ocasión más para conocer los tubos de organo, con una adherencia espectacular, esta roca agarra hasta húmeda, los tubos son equipables con friends grandes, y los pies empotran estupendamente, tanto que en alguna ocasión se me quedo encajado el pie, y ya se sabe, cuando uno esta en equilibrio no mola andar pegando tirones,

…mmmmhh, esto, a ver, ¿Como lo he metido? asi, si, vale, fuera, mierda, coño, y ahora en que me apoyo!

Descubrimiento maravilloso, los tubos de órgano se agarran estupendamente en pinza de cangrejo.

Pues si, si podrían darnos una subvención como comentaba uno de los perlas que subía con nosotros, de hecho el comentario era que da igual lo que nos pagasen no sería suficiente.

Tras la excursión que hubieron de repetir, para recoger todo lo que fuí dejando

– ¡Confiesa, a ti lo que te pasa es que no encuentras el camino de vuelta a casa!

entramos en el cuarto largo, inclinado, con una adherencia excepcional, que tienta con no equiparlo, por lo fácil de su ascensión, así que el segundo día y con sol mandamos de nuevo a nuestro equipador experto, pidiéndole por favor que ponga todo lo que tiene, para ver el arco entero de su imaginación, y bingo, algunos encajaban bien en la roca!

En la parte del anfiteatro a falta de dos largos que normalmente se hacen desencordados o en ensamble. Un infortunado comentario nos hizo bajar:

– ¡Seguro que no llueve más fuerte!

Al día siguiente con un sol esplendido contemplamos el mar de nubes desde una de las cimas más bellas que he visto nunca. Y descubrimos que teníamos otro excursionista en el grupo.

¡En serio tio! ¿Esa fisura te parecía un segundo grado verdad? jeje. Entre los tres quizá hacemos uno.

Al bajar iba pensando, ojala me pueda quedar una temporada, y recibí un mensaje de Assur.

– Te he encontrado algo, ya veras, te gustara, es de una gente muy buena, con estos paisanines no vas a tener ningun problema, ya veras…

¡Va por vosotros chicos, gracias por acompañarme a la cima del picu de  los picus! y perdón por la narrativa, he exagerado, mmh, no mucho la verdad!

Un año ya…

DSC06092Se cumplió ya un año exacto de este asunto de andar deambulando. Un asunto al que salí con la ilusión de un loco, aunque con el corazón un poco tocado. De ese desprenderme he narrado mucho.

Ya  no es desprenderse, es mantenerse sobre la ola, con las antenas puestas, mandando las señales de lo que necesitas, captando las señales de los otros y sobre todo, lo más difícil, mantener la entrega, la fluidez en el presente. Resulta agotador seguirle el tempo a la vida, que no cesa nunca, un río continuo, de emociones, saludos, holas y adioses, un desfilar de vidas que porqué no, si otras circunstancias se hubieran dado podrían ser la mía. Un contarte y re-contarte, manteniendo la frescura la espontaneidad, sin que el discurso suene a masticado.

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El truqui

ImagePara condimentarlo todo, mejor que cualquier caldo, esta es la sal de todos mis guisos.

Una cabeza de ajos.

Un manojazo de perejil

10 guindillas cayena

Sal gorda hasta completar.

Picar todo muy finito, mezclar bien y meter a presión en un bote que respire, yo tengo uno de metal, no me preocupa el oxido, el cristal en la bici se puede romper y el plástico lo pudre todo. Usad a discreción en lugar de la sal o de los cubitos.

Tyrone

¡Estoy rodando!

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Imagen cedida por el magnífico Mark Jeffries

Fue comenzar a pedalear y mis pulmones ampliaron su capacidad por siete, o por mil. Comencé dubitativo, despacito, con miedo de que una curva me obligara a apoyar el pie bruscamente. Las fisuras se curan lento y aun la noto, pedalear sin embargo me sienta mejor que caminar, así que dubitativo, dubitativo, llegué a la playa, donde por muchos motivos, miradas y desprecios, comprendí que no era mi lugar…

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Masa de Pan

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He tenido un sueño terrible, llevo angustiado toda la mañana, y pese a este exorcismo temo que la tarde se presente igual. Hay un escarabajo alado enorme construyéndose su casa desde hace días sobre el tejado del porche desde el que con mi pata chula miro el valle, las montañas y más allá el horizonte. ¡Qué ganas de acabar con su incesante zumbido! No lo he hecho, pero sin duda hoy me he despertado con los demonios paseando.

Una niña era cruel con sus hermanos, no recuerdo como, pero era muy cruel,luego en el mismo sueño su madre la bañaba y le daba una bandeja metálica que contenía masa de pan. La niña llamaba a esta masa informe sus bebés, y al terminar el baño la madre arrojaba la masa a una papelera.

-Mañana te doy otra.

He despertado en ese momento, como se despierta de los sueños, sin distinguir claramente la realidad y sintiéndome esa niña, al pensar en ella siento miedo.

Qué lección tan terrible, mañana te doy otra, recuerdo a la niña un día jugando con la masa, otro día rompiéndola… Pero, ¿Qué tiene que ver conmigo?

Viajo, soy un nómada, mañana habrá otra, otra casa, otro día, otra gente. No viajo desde hace nueve meses, no. En bicicleta, conscientemente, con este espíritu de búsqueda, descubrimiento y aventura si, con el niño interior entusiasmado y despierto también…

Pero soy canadiense, español, irlándes, he tenido 36 trabajos y una vez hace años conté las casas y había más de cincuenta.

Hay otro niño, todos tenemos dos, ese niño vanidoso, ególatra, egoísta, liante y a veces cruel, también ha dado muestras de sus encantos a lo largo de mi vida y de este viaje.

Y qué didfícil es sostener el equilibrio cuando sabes sin ninguna duda que mañana habrá otra. Este viaje exterior tiene tantos aspectos de descubrimiento interior, de ver claramente cosas que siempre estuvieron ahí, entre el ruido de la urbe eran más difíciles de diferenciar como algo inerente o el producto de la influencia.

Por supuesto el descubrirse no podía ser enteramente positivo, Aquí estoy en estas soledades de quietud forzada, ya va para casi dos meses, y sin embargo, casi cada semana aparece una persona nueva en mi vida, en esta casa de cuento de hadas en la que vivo, gracias a la generosidad de un artesano y del infortunio de una roca aficionada a la gravedad que encontró mi pierna en su trayecto, este es un lugar bello, energético y de paso. Llegué para conocer a la hija del artesano, lo conocí a él y a su casa, luego a sus vecinos, otros artesanos, músicos, editores, artistas, la segunda semana apareció un musher (guia de trineo de perros) del pirineo que había sido artesano, pirata y vividor, tres semanas después una fiesta, luego otra fiesta más, donde descubrí el universo de las geometrías naturales y entre tanto una semana de quietud paz y silencio para digerir y mirarme bien de frente.

La vida, lo he dicho más veces moldea la identidad, y sin duda tengo una tendencía a la fluidez. Los rios tienen rápidos con remolinos oscuros y fríos…

Una nube asoma tras la montaña, permite intuir el resto de su forma, más alla del horizonte se sospecha el valle aún desconocido. Esa fue la puesta de sol de ayer, y quiero ir hacia ese valle, y hacia el siguiente y algún día caminaré por aquel valle más alla del suelo que ahora pisamos, pero, no puedo permitir que la vida me moldeé por completo a su antojo.

Hablaba de ética el otro día, hablamos sobre la ética de mentir, en particular sobre aquellas personas que vienen, sufren, malviven y le cuentan a sus familiares, hermanos y amigos de su aldea que en occidente la fortuna brota del suelo como setas…

Recuerdo mis dieciséis años, solo en irlanda, aquella noche que me sentí desamparado, llorando largas horas en una playa al atardecer, al día siguiente hable con mi madre por teléfono, por supuesto le dije que todo iba bien, por supuesto ella no se creyó una palabra, y por supuesto ambos no hablamos de ello hasta pasados los años.

Esa imagen me vino a la mente en la conversación, luego pensé en lo rápido que crecen las mentiras y estos pensamientos raudos produjeron una frase que pronuncie antes de darme cuenta.

“La ética es un lujo que solo algunos se pueden permitir”.

Aún pareciéndome esto  cierto , los eventos de estos días me hacen reflexionar sobre hasta que punto, la ética, la mía, la que me permite dormir tranquilo por las noches es fundamental para penetrar el misterio del mundo y caminar sobre mi destino.

Estoy leyendo el romance de Leonardo, el escritor hace una descripción de la vida en el renacimiento tan cuidada y estudiada que te parece habitar en aquellos días, percibo la represión de tantos de sus personajes y las crueles barbaridades de libertad que se permitían otros. Se por propia experiencia qué el más terrible de los sufrimientos surge de esta represión, así mismo el desequilibrio de lo contrario suele tener su origen en las mismas cadenas.

No soporto a los moralistas, ya sean católicos, ecológistas, hippies, los hay con todas las máscaras pero todos actuan en el mismo teatro y el escenario se llama hipocresía. El eternamente justo o engaña a los demás o se engaña a si mismo, tampoco soporto la indolencia que no hace el esfuerzo de encontrar el propio valor y sostenerlo. Al fin y al cabo considero cierta la frase que dice “El valor es la primera de las virtudes sin esta las demás son insignificantes pues es necesaria para sostener todas las otras”. (No se de quién es) Sin embargo el moralismo es de una ingenuidad asombrosa, no solo cree haber encontrado la verdad, cree también que la verdad es solo una y qué casualmente es la propia, es aún más ingenuo al creer que siempre va a ser capaz de sostenerla.

Es sin duda una de las cosas que hace emerger a mis demonios, los que se autonombran ángeles, especialmente aquellos que llevan la espada de Miguel juez y verdugo, particularmente los que la esconden ensangrentada, eso me hace buscar las dos o tres, como mucho diez palabras que les haga mirar de frente la punta de sus espadas, y no siempre me he gustado haciendo esto, no siempre he tenido derecho a hacerlo.

Con los años, la misma capacidad que me hace mostrar espadas, me ha enseñado las que me ocultaba a mi mismo, duele, duele bastante, con los años supongo, todos nos volvemos mas cautos al usar nuestras herramientas. y supongo, que aprendemos cortándonos más que observando y planificando, yo al menos.

Buscando el equilibrio en esta inmensa libertad en la que estoy transformando mi vida, miró las puestas de sol, más alla de la montaña intuyó el valle desconocido, no aquél, si no uno más de esta tierra al que espero rodar pronto, para aquél probablemente sea necesaria una sabiduría que sin duda aún no poseo. De una forma extraña, mi pierna ha sido Ádhmharaighe (herida afortunada en gaélico) al quebrarse han brotado cientos de lecciones, para pisar firme las necesitaré todas.

Gran dinosaurio Blanco 7a+, sector cañaveral, Chulilla.

La línea del sol acariciaba  la rugosidades de la caliza, ascendiendo despacio por sus muros a un ritmo imperceptible pero constante…

La primera panza, completamente lisa e insinuante ofrecía poco donde apoyarse, tan solo lo justo, luego me concentro en eso, pensó.

Desenrollo la cuerda lentamente,se ató aún más lento, con estudiada parsimonia, ató un cabo, por seguridad, se agachó respirando profundamente, se quitó las botas concentrando toda su atención en los lazos, se introdujo uno a uno los pies de gato, calzando los dedos, tirando de la hebilla, cerrando apretadita la cincha del velcro. Se puso de pie doblando el cuerpo hasta que la gravedad tomó el relevo sus yemas endurecidas acariciaron el suelo, con los ojos cerrados siguió inspirando, dejando que sus rígidos músculos se alargaran, introdujo una a una las manos en la bolsa de magnesio, se las froto observando con atención como se cubrían de blanco inmaculado, sopló  y una nube blanca se elevó hacia el cielo y la linea de roca, sonrío a su atento compañero ya preparado, miró la divisa de seguridad y le dió un tironcito de comprobación a la cuerda, todo bien.

Se apoyó en la panza y le hablo a la roca sin palabras específicas en un lenguaje cimentado en el amor.

Inspiró, sujetó una linea efímera retorciendo las primeras falanges hasta el límite, apoyo el pie en un saliente no más grande que un garbanzo, inspiró, se elevó sobre el pie y abrazo un bol invertido apretando fuerte toda la palma para crear adherencia, se elevó aun más y su pie izquierdo se poso a pocos centímetros del ecuador de la panza, traslado el peso despacio, manteniendo la cadera pegadita a la roca, evitando que la traslación  le moviera los dedos un solo milímetro cuando se hubo cabalgado sobre el otro pie, levando despacio el derecho justo frente a él, donde la panza tenía un ombligito se elevó en linea recta girando la mano derecha sobre si misma como un compás, la mano paso de estar arriba a estar en la cadera en un movimiento, clavó la posición liberando el peso de la mano izquierda, que lentamente traslado hasta agarrar un saliente sólido en el que encajaba toda la mano, se elevó, expiró..

primera chapa

las tres siguientes fueron un trámite de escalones en los que no se aceleró ni por un momento, respirando iba chapando cada cinta de seguridad a una distancia aproximada de unos tres metros, cada vez que chapaba hacia un gesto hacia atrás como sacudiendo una sal invisible, quitándose algo de encima, una suerte de cuenta atrás, otro de sus muchos rituales.

cuarta chapa

Un techo ligero, inspira, dos lineas convergentes una a cada lado, los dedos retorcidos sobre esas regletas laterales hasta encajarse por presión, los pies suben por lo efimero a lo nímio, a lo apenas inexistente que se aprieta por fricción, sostener la posición es agotador, la respiración amenaza con acelerarse, pero se impone la concentración, inspira, expira, el pie izquierdo  encuentra un apoyo largo y el izquierdo encaja la punta por oposición, el peso sobre la pierna izquierda libera la mano derecha, se alarga sobre una gran bola que nada ofrece, tantea despacio y encuentra detrás de la bola una pequeñísima linea de caliza, una fisura que le da el apoyo para sobrepasar la panza, un regleta en la que apenas se sostiene, un romo aun peor, un pequeño apoyo que le permite saltar de un agarre a otro rápidamente,  y la mano izquierda agarra una patata sólida, las piernas suben y se abren en equis, todo el peso se concentra sobre los pies y expira..

Quinta Chapa

Se apoya sobre la roca, las piernas aún en equis, aplasta la cadera liberando la presión de las manos, las suelta y ambas manos en la espalda se huntan de magnesio despacio, las deja hacia abajo manteniendo un efímero pero esencial equilibrio sobre los pies, respirando despacio, dejando que los antebrazos se llenen de la preciosa sangre, mientras estudia con la cara pegada a la roca lo que sigue, esperando a que se limpie la tensión acumulada, espera unos tres minutos acariciando la roca reverente, casi sensualmente pasa las yemas por las texturas de coral prehistórico.

mientras se recuerda a si mismo, a la parte conservadora de su cerebro sobre todo, lo mucho que ama este deporte, lo mucho que desea estar allí y la poca prisa que tiene por salir de esa maravillosa situación, el cerebro conservador se conforma esta vez con un leve levantamiento de ceja.

La vía asciende hacia la derecha un conjunto de agarres en un espacio ligeramente invertido que le permite progresar con buen ritmo y sin pausa para no agotarse colgando de la pared, sobre excelentes pies.

sexta chapa

los pies son buenos reptando con la cadera muy pegada a la roca, aplastado avanza, chapa,  las mismas regletas efímeras son sus pies después, chapa, llega a otra sección, alarga la mano hacia la izquierda muy despacio manteniendo el equilibrio gracias a dos pies muy juntos y un regleta en la que apenas apoya la mitad de las yemas, los dedos encuentran una entrada invertida, inútil con los pies tan abajo, sube el izquierdo, eso le da el apoyo por contraposición de fuerzas tira del agarre invertido hacia atrás empujando con fuerza el pie derecho, suelta la regleta e introduce la mano derecha en otro lado del ala delta invertido, mueve el pie izquierdo hacia arriba, el derecho más arriba, el izquierdo, aun no llega, tiene que subir los pies apoyándolos sobre la roca rugosa pero sin salientes, empujando con fuerza saca la mano derecha que encuentra una pequeña chorrera en pinza, la coge con fuerza entre tres dedos, sube el pie derecho a una buena regleta sobre la linea de la panza, saca la mano izquierda para abrazar una chorrera que le obliga a tener la mano casi abierta, se coloca sobre el pie derecho con el izquierdo al aire como una grulla, chapa al límite, acercando la cuerda despacio. (Aguanta piensa:- despacio, no tiembles, estas bien colocado se recuerda, la cuerda, clic, respira, respira, arriba), sube la chorrera le lleva a la derecha, agarra con izquierda, con derecha, la misma chorrera una mano sobre la otra, levanta los pies hasta quedar casi sentado lateral a la pared, encoje su pierna derecha, la que esta mas cerca de la pared, encaja el talón bajo el culo, chapa, se repite el mismo juego mental, le da miedo volar mientras coge cuerda (Aguanta piensa, te quedan fuerzas, la cuerda juega en la chapa, no quiere entrar, haz las cosas bien se ordena, no te pongas nervioso, clic, respira se recuerda)

un agarre sólido, se alza sobre el talón, alarga la mano y entra entera en la fisura, sonríe con riguidez, suelta una mano y la sacude para que vuelva algo de sangre, no le quedan muchas fuerzas para descansar, mete la mano en el magnesio, la sacude, cambia de manos, repite la operación tres veces recuperando un poquito cada mano, otro juego por chorreras, chapa.

décima chapa

Se va a la derecha asciende por una pequeña fisura encajando los pies en el mismo lugar que las manos su cuerpo imita la linea de la fisura, se retuerce con ella, se encoje, se alarga, sus caderas serpentean, los pies salen y entran rodeando su cintura en un lento baile, chapa, agarra dos buenas presas, descansa, no puede más, las manos entran en una linea de buzones, uno dos tres, son un regalo, chapa, ¡Aguanta! se ordena, las manos entran en una enorme fisura invertida, le cabría todo el puño, mete los dos brazos tirando de la roca hacia atrás, de lejos parece  una avispa agarrada a un pedazo de pan siete veces mas grande sacudiendo las alas y empujando con los pies como si quisiera arrancarle un mordisco a la montaña.

reunión.

el grito de júbilo surca el  canal rebotando en las paredes del acantilado.

¡Pilla!

Ríe, ríe sin parar mientras su compañero le baja, ríe colgando de la cuerda a tres metros de la pared y cuarenta metros de altura, dando vertiginosas vueltas sobre si mismo, el valle le muestra todas sus caras, sigue riendo cuando sus pies tocan el suelo y sus manos se entrelazan con las de su compañero, se abrazan.

La sonrisa aun no se le ha borrado de la cara varias horas despuérs mientras cena cuscús con lentejas.

– You look pretty satisfied with yourself today, le espeta un chaval holandés genial.

¡Si, si, si, si…! responde

¡Chulilla!

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Escalar es mi mejor terapia, últimamente me estaba costando la idea del viaje, la motivación, lo que me ancla la sonrisa, a veces, tiene que ver con el dinero, puñetero ¡Don dinero! es complicado ser rígido todos los días, y aún así apenas llegar…bueno, me faltaba lo roca y la la gentecilla de este ambiente y me estaba poniendo negativo.

Y entonces, las manos, tras casi cuatro meses abrazaron un canto, una fisura, pincita.. comenzaron a recordar esa textura, y con la memoria de la piel volvieron mil sensaciones,  los movimientos inseguros. poco a poco van ganando precisión, recordando y aprendiendo pasos nuevos, la boca seca de hiper-ventilarme, la cabeza descentradísima: -Qué si me caigo, que si llevo mucho sin tocar la pared, muévete con cuidado, el miedo descontrolado, poco a poco mis recursos se despiertan y los mecanismos de control también se van lubricando, la mente es un músculo que también pierde forma, y como dice el colombiano, JC “El miedo no se pierde nunca,y mejor que sea así, te mantiene alerta…claro, claro, el descontrol es otra cosa cuando se te pone la vista así (se coloca las manos a los lados de la cara) entonces si que todo va mal.”

Creo que me gusta tanto, tantísimo la escalada porqué aún no he encontrado nada que me ponga tan a prueba, nada con lo que pase tanto miedo.

Es una actividad muy segura, sobretodo la deportiva, y paradójicamente lo que me da miedo no es tanto caer como tener que repetir los estresantes y desconocidos pasos previos a la caída,  lo más estimulante sin embargo es agarrar lo que nunca se ha cogido, pisar lo que no se sabe si aguantara, asumir una posición que el cuerpo nunca había realizado, sobreponerse y aprender un engrama nuevo, moverse en esa zona es un cóctel de gas mostaza para el cerebro reptiliano, amante de lo conocido.

El reptil grita: -¿Qué haces?, no estamos diseñados para esto, se agarra como puede, pero no sabe como puede agarrarse precisamente ahí y te manda todo su repertorio químico,  pero en la escalada, a diferencia de otros deportes como el salto con cuerda, el paracaidismo, no es saltar y listo, cada paso, cada cenímetro es volver a tomar la decisión del salto, no puedes saltar y ya que sea lo que sea, cada centimetro que te alejas del último seguro, cada vez que abandonas una posición cómoda recomienza el ritual reptiliano, son ocho, diez, treinta minutos de pelea a brazo partido entre tu confort y tus sueños, en el que no puedes perder el equilibrio, la calma, cuando pierdes la calma pisas sin seguridad, te sobreagarras, dejas de mirar lo que hay a veinte céntímetros de tu mano solo porque esta un poco a la derecha o un poco a la izquierda y no justo frente a la nariz.  Así con el descontrol pugnado por inyectarte ese líquido caótico en en las meninges hay que establecer un dique y mantener la calma, aparente…

¡ Oooohhhh! ¡Adoro este deporte!

Chulilla ofrece paredes larguísimas,la tónica de esta zona es esa, la finura, el equilibrio, las líneas visualizadas por artistas del diseño, ¡Felicidades Pollo! y a todos los aperturistas, ¡Qué buen ojo chavales! la sostenibilidad, lo uniforme, y las maratones: largos de antología algunos de 50m sosteniendo pasos de 7b+ preciosos, para al final, justo antes de la cadena meterte el crux de la via en un terrible paso de bloque de 7c que de momento me conformo con mirar desde abajo ilusionado, sintiendo casi la tensión del que sube, lleno de admiración y pensando: -¡algún día, algún día!.

¡Felicidades Paco, fue un gusto y una lección verte subir!

Se esconde en un acantilado  que tiene varios ramales e infinitas paredes aún sin abrir, solo pasear entre sus cañones rojos con el río serpenteando entre campos llenos de espárragos trigueros 😉 y abundante madreselva ya vale la pena, hoy descanso las manos, me iré a correr y conocer bien la zona,

Mañana espero volver a enfrascarme en la misión de escalar ese poquito por encima de mis posibilidades que bombea chorros de miedo a mi interior, esa es la belleza de la deportiva, ¡Te puedes caer mil veces, lo que no quieres es tener que volver a repetir ese paso que te ha costado tanto!.

Gracias Chulilla por remotivarme y recordarme a que mundos pedaleo.

Karma´s way or no way.

DSC05763Hoy me he levantado en Pulpí a las 6, he subido sobre la Chala y entre montañas bajo las estrellas he comenzado a pedalear, el amanecer entre nubes derramadas de rojo, la luna, apenas la herida de una uña, brillaba derramando su sangre plateada.

Hoy me he levantado con la intención de cometer una pequeña traición al espíritu del viaje, subir a un tren.

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